Artículo “DIGLOSIA QUE DURA MIL AÑOS”.
POR YANINA BORIA.
Toda sociedad se desarrolla en un territorio, su cultura, su identidad, su historia se desenvuelve allí siempre atravesado por una lengua.
En algunos territorios, hay dos o más lenguas dentro de una misma sociedad y estas lenguas tienen diferentes actuaciones y funciones.
Es este fenómeno social en que se usan dos o más lenguas dentro de un mismo territorio con funciones diferentes a lo que
se denomina diglosia.
Para algunos autores, esta diglosia puede durar mil años; para otros la situación diglósica es siempre una situación en desequilibrio; hay una lengua mayor que domina a una lengua menor, teniendo la primera todas las funciones elevadas, relegando a la segunda a ser sólo lengua vernácula. Para estos últimos la resolución termina siendo o la asimilación de la lengua mayor por parte de la menor, o la ruptura de la relación entre ambas llevando a la independencia de la lengua menor. Esta situación es fruto de representaciones sociales que devienen de las ideologías dominantes de cada momento histórico.
Ahora bien, con respecto a las lenguas de señas observamos que siempre habrá diglosia, no importa la situación, el territorio ni el momento social.
La Comunidad Sorda se desarrolla como tal con una lengua que la identifica, la lengua de señas. No es cuestión de optar por una u otra lengua. El desarrollo lingüístico es preciso para un normal crecimiento e inclusión, para desenvolverse en la sociedad, para ir a la escuela, a la universidad: para tener un trabajo, ir al cine, para comunicarse, etc. La opción es ser bilingües: lengua Señas – español escrito (en nuestro caso) siendo esta segunda lengua, una lengua de carácter mayoritario que, por motivos de adquisición, siempre será lengua segunda para la Comunidad Sorda. De esta segunda lengua sólo será posible conocer de manera óptima su versión escrita.
Hoy, nuestros días se encuentran repletos de estímulos audio-visuales: radio, tv, publicidades, internet, todo tipo de espacios que permiten expresarnos, comunicarnos, decir. Ahora bien, en un momento histórico como el de hoy, la palabra, el decir, el pensar prestigioso, verdadero, real, fuerte se encuentra fundamentalmente subsumido habla –oral-.
Tomando en cuenta estas premisas, es más claro pensar porque algunas personas Sordas, aunque defienden la lengua de señas como su lengua, en momentos de comunicación con otra persona sorda o con personas oyentes , en actos públicos, en eventos importantes, incluso de su propia Comunidad, optan utilizar la lengua oral aunque esta no logre los objetivos comunicacionales propuestos. Nos ayuda a pensar a cerca de la razón por la cual las representaciones sociales de las lengua de señas en general son de menos-precio, de desprestigio, de lengua acotada, lengua asociada a lo animal, a lo primitivo ( simplemente porque no es una lengua que se desarrolla auditivamente, sino viso-gestualmente): “es una lengua menor, no sirve para que el alumno exprese lo que piense”, “hablar es más importante que señar”, “ si no habla oralmente ¿qué va a Ser?”. Homologando de esta forma una lengua a un tipo de Ser, de capacidad cognitiva, de persona; y no relevando una Lengua, una Cultura, una Identidad, una forma de Comunicación.
Por lo tanto, a diferencia de la cita tomada de Ferguson y que titula este texto, en territorios en los que una de las lenguas es la lengua de señas, la diglosia no durará mil años porque es una situación relativamente estable, sino, porque no hay forma de escapar a ella. ¿o si?
Ferguson Charles, Diglosia.
Bibliografía:
Bein, R. “Guía de Lecturas”, Catedra Arnoux, Instituto de Lingüística de La Facultad de Filosofía y Letras, UBA. |