ARTE & SEÑAS
ESPECTÁCULOS
MALBA
   
   
INÉDITA PROPUESTA DE INNOVACIÓN Y ACCESIBILIDAD EN EL TEATRO
TALLERES, ESCUELA DE AGENTES CULTURALES EN LSA Y SEÑANTES TEATRALES.


ADAS y Teatro El Cubo.
Presentamos los talleres de teatro y movimiento para chicos y jóvenes sordos, la primera escuela de intérpretes artísticos en LSA y el proyecto de intervenciones con señantes teatrales en espectáculos promovidos por el Teatro El Cubo -lugar de teatro- sede de todas las actividades.

Durante el año ADAS presentará narraciones para chicos de la mano de Mondonga y Verdelinda, cuerpo de cuenteras así como un espectáculo realizado íntegramente en LSA con diseños sonoros.

El programa se inicia el 11 de marzo con la intervención performática en LSA de SEMILLAS DE MEMORIA, un unipersonal a cargo de Ana Woolf, dirigido por Julia Varley (Odin Teatret, Dinamarca). En esta oportunidad será Gabriela Bianco la señante teatral encargada de viabilizar la propuesta.

La intervención performática en lengua de señas aparece no sólo como camino de accesibilidad sino como la continuación de una investigación sobre poéticas escénicas.

Un espacio de creación que surge de la potencia de una lengua visual y gestual, totalmente autónoma de las lenguas orales y escritas y que presenta en su naturaleza intrínseca elementos esenciales del arte en escena.

• MONDONGA Y VERDELINDA, CUERPO DE CUENTERAS

Fragmento de espectáculo inclusivo de narraciones orales y en LSA.

Con Natalia Marcet y Natalia Tesone.
Dirección: Gabriela Bianco.

Con la presencia de chicos sordos y oyentes de distintas instituciones educativas.

• FRAGMENTOS DE SEMILLAS DE MEMORIA

Ana Woolf

Actriz: Ana Woolf (Argentina-Dinamarca)
Dramaturgia y Dirección: Julia Varley (Odin Teatret, Dinamarca).
Dirección de la intervención Performática: Gabriela Bianco y Ana Woolf.
Señante Teatral: Gabriela Bianco (ADAS-Argentina)
Asistencia: Natalia Tesone.

• INTERVENCIONES PERFORMÁTICAS EN LENGUA DE SEÑAS

Creación del rol Señante Teatral. Nueva propuesta escénica de accesibilidad para personas sordas.

Se inicia un proyecto que tiene como fuente inspiradora tradiciones escénicas codificadas y experiencias de distintos grupos de teatro y danza que utilizan las lenguas de señas como elemento de construcción significante (y dignificante).

La creación de un rol, al que hemos convenido en llamar Señante Teatral, surge en primer lugar para posibilitar la tan nombrada INCLUSIÓN -en este caso, de las personas sordas- al quehacer teatral.
Nos mueve sobre todo un profundo impulso por desarrollar en el ámbito de la escena una forma de teatralidad que es subsidiaria de la potencia expresiva de los lenguajes señados. Es la propia naturaleza de las lenguas de señas la que da lugar a esta investigación sobre su estilización y sus posibilidades poéticas. La antropología teatral,
basada en los escritos del director Eugenio Barba, es otra gran fuente de inspiración al respecto.

Una lengua que tiene en la descripción de sus características categorías tales como:

• Rasgos Manuales definidos por su configuración, orientación, ubicación, movimiento y dirección;
• Rasgos No Manuales, concentrados en codificados movimientos de ojos, cejas, lengua, boca, mejillas, hombros, la direccionalidad del torso y los movimientos de cabeza.

Algunos de estos elementos arriba nombrados podrían ser hallados perfectamente en un
manual de geografía, en un libro de anatomía, en un tratado de danza o de teatro codificado. La Lengua de Señas Argentina es justamente eso: una lengua. No depende de ningún otro idioma. Es autónoma y arbitraria como todos los sistemas lingüísticos. No es un código instalado en las manos para cubrir un déficit en la lectura labial de la persona que no oye. No está allí mostrando una falta sino una potencia: la fuerza humana creadora de significación y lenguaje.

Iniciamos esta tarea visualizando la punta de un iceberg. Surgen las preguntas acerca de todo aquello que aún no nos ha sido revelado. Lo que permanece oculto a nuestras hipótesis que ya llevan un buen tiempo de investigación dentro de las cuatro paredes de un aula-laboratorio.

• SEMILLAS DE MEMORIA, la primera experiencia

Un espectáculo que habla sobre la memoria y la ausencia. Esta frase descriptiva de la puesta original de Semillas de Memoria, trae a mi propia memoria una larga tarde de charla amigable y repleta de insights con Bernad Mottez, un francés, salvadoreño por opción amorosa y vital. Era un sociólogo estudioso y generador de grandes cambios en la comunidad sorda, primero de Francia, luego de la comunidad sorda toda, que gradeció
enormemente su obra.

Bernard acaba de morir. Hace apenas dos meses que ya no está. El estaría muy ontento si pudiera presenciar este movimiento en el sur más sur de su querida América. Estaría riendo de satisfacción por corroborar una vez más sus intuiciones acerca de la gente y sus destinos.

En aquel almuerzo que se prolongó hasta el café de la tarde, en una hermosa Paris de verano, el sociólogo apasionado por las experiencias de vida de las personas
sordas y de los que somos sus familias, sólo quiso preguntar y escuchar. Pensaba que con lo que él había escrito era suficiente. Yo podía mirar sus textos. Nada de cuestionarios académicos. Él no era lo importante del encuentro. Pero yo sé que tampoco se trataba de mí, Gabriela. “Cuéntame…cuéntame” eran sus palabras
preferidas.

Llegue allí, luego de estar en Dinamarca y Noruega, con una gran valija teatral. Isatustra, Así hablaba Isadora era un trabajo que empezaba a indagar sobre
las posibilidades escénicas de la lengua de señas. Era germinal, intenso y arrebatado. Mottez no lo vio pero quería que le contara todo, lo que hacía en el teatro y lo que hacía cuando no estaba en el teatro, cómo enseñaba la lengua de señas, la relación con mis
padres sordos, mis inquietudes artísticas. Todo.

Pasaron las horas y casi al final, cuando se opuso a que yo pagara parte de la cuenta, dijo en su perfecto español: “Hay un camino. No importa lo que pase sino que hagas aquello que está allí, esperando tu movimiento. Qué linda tarde me has regalado”. Era
el mes de julio de 1999 y me supe afortunada.

Memoria que danza y se encuentra con Ana en distintos momentos. Ana y su spectáculo sobre la ausencia. Entonces vuelve Mottez, ahora con el título de su último libro, casi póstumo: ¿Existen los Sordos?. Un anacronismo irónico y tan provocador como su autor, me inspira a responder desde la escena. Una vez más. Me gustaría danzar que no sólo los sordos existen sino que estamos los otros, los que oímos y heredamos una cultura
sostenida por la lengua de señas. Aquellos de nosotros que sabemos que la lengua de señas no es una muleta de la deficiencia sino un desafío al paradigma que homologa diferencia a discapacidad cerrando toda posibilidad de creación, realización, onocimiento
y autoafirmación de la propia identidad.

Celebramos este inicio en memoria de los ausentes–vivos, desparecidos y muertos– y por el porvenir de la memoria de todos los presentes, para que no se vele la presencia de los Otros, los que por su condición, cualquiera sea, son negados o relegados
al olvido.

Agradecemos que estén aquí, integrándose a esta gran pregunta, vivenciando posibles respuestas y esparciendo la noticia de este encuentro.

Sean todos bienvenidos.
Gabriela Bianco
Marzo 2009
 
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