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Este área se propone estimular y desarrollar manifestaciones artísticas vinculadas a las lenguas de señas y las tradiciones gestuales codificadas. Intenta ser un espacio de encuentro con otras disciplinas que colaboren
en la creación de una poética de la LSA en distintos soportes de expresión. |
| ›"Catedral”
de Rodin (Museo de Rodin, Paris) |
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MUDRÁ, EL LENGUAJE GESTUAL
Para más información sobre SwáSthya, Método DeRose visite
www.uni-yoga.com.ar/ www.yogaabasto.com.ar
Quien ha observado danza clásica india, seguramente notó un particular movimiento en las manos de los bailarines. Gestos sutiles y gráciles acompañando el despliegue corporal. Manos que flotando sobre el aire, expresan con energía fluida la simbología que contiene cada uno de ellos. Gestos que fueron repetidos por millones de seres humanos, tal vez desde los propios orígenes de la vida humana. Son los mudrás, que tanto la danza india como el Yôga antiguo utilizan. Para la danza, constituyen un lenguaje, representan historias y leyendas. Muchos de ellos están relacionados con la vasta mitología hindú.
En el Yôga, se utilizan los mudrás desde hace más de 5.000 años y además del aspecto simbólico son utilizados por sus características reflexológicas y magnéticas.
La palabra mudrá pertenece a la lengua sánscrita y significa literalmente gesto, clave o seña. Actúan por asociación neurológica y condicionamiento reflexológico. Mudrá es la parte del Yôga que estudia y aplica los efectos de los gestos sobre el psiquismo y en consecuencia sobre el cuerpo físico. Los tipos de Yôga que cuentan con la presencia de mudrá, pújá y mantra, son los más antiguos y como consecuencia los que preservan sus raíces tántrikas. En el caso especialmente del Yôga preclásico, el mudrá está íntimamente ligado a los arquetipos y a su identificación con estos modelos ideales de sabiduría por medio de un particular estado de conciencia.
Este lenguaje gestual, es como la palabra. Dependiendo del contexto cultural puede contener distintos significados. Es un verdadero arte y una bella forma de comunicarse.
Las manos contienen mucha fuerza, son verdaderas terminales de energía y por ello son sumamente expresivas, especialmente si están guiadas con conciencia plena de los gestos y movimientos.
En el caso específico de cualquier tipo de danza, las manos ocupan un importante rol en el despliegue corporal. Los mudrás permiten tomar conciencia de las manos y utilizarlas como elemento de comunicación con el observador.
Recuerdo una frase de Milan Kundera "si nuestro planeta vio pasar billones de seres humanos, es poco probable que cada uno tenga su propio repertorio de gestos. Eso nos lleva a una conclusión chocante: un gesto es más individual que un individuo."
Utilice sus manos plenamente, ejercítelas, suéltelas y permita que se expresen. Libérelas y encontrará en ellas una riqueza de expresión que lo sorprenderá. Desde lo táctil hasta lo gestual. Florecerá un universo pleno de sensorialidad.
El SwáSthya, Yôga Antiguo, Método DeRose costituye una filosofía que se transmite como un arte, con la meta de lograr la hiperconciencia. En el camino, el practicante irá conquistando resultados muy agradables que ampliarán su conciencia corporal, resistencia, concentración, administración
del estrés y calidad de vida.
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Prof. Edgardo Caramella
Discípulo del Maestro DeRose
Presidente de Unión Internacional de Yôga, Filial Argentina |
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LAS
MANOS EN DISTINTAS TRADICIONES TEATRALES
Texto e ilustraciones extraídas de “El
arte secreto del actor”
Manos
que hablan
La codificación (el fijar gestos, posturas, movimientos en un código)
puede ser considerada como el paso de una técnica cotidiana a una
extra-cotidiana a través de un equivalente. Esta perspectiva de
la codificación resulta evidente al estudiar la codificación
de las manos en las distintas culturas teatrales tradicionales orientales:
en ellas la mano, tanto si significa algo, como en los mudra hindúes,
como si no posee (o ha perdido) significado, como en el caso de los bailarines
balineses o de la danza pura hindú (nritta), tiende a recrear el
dinamismo de la “mano viva”.
Nuestras manos y sobre todo nuestros dedos, al igual que nuestros ojos
cambian continuamente de tensión y de posición ya sea cuando
hablamos - gesticulación - o cuando actuamos o reaccionamos para
agarrar, apoyarnos, acariciar. En el caso de una acción o de una
reacción la posición y tensión de los dedos varía
apenas los ojos han transmitido la información: ya se trate por
ejemplo de recoger u trozo de cristal cortante o una miga de pan, o bien
un pesado diccionario o un globo hinchado. La asimetría como organicidad
de nuestros dedos son un signo de “credibilidad” que se manifiesta
a través de las tensiones de los músculos de manipulación
dispuestos a actuar en base al peso, fragilidad, calor, volumen y valor
del objeto hacia el que tendemos la mano, pero también a través
del estado emotivo que el objeto suscita en nosotros.
La mano por tanto actúa y al actuar dice. Este decir puede ser
literalmente como una palabra que representa algo: o bien puede ser simplemente
un sonido, como un puro dinamismo vocal dado por el cambio continuo de
tensiones y articulaciones del aparato vocal (labios, lengua, cuerdas
vocales). En este último caso la mano se articula como un sonido
que puede no expresar literalmente. Pongamos un ejemplo. Las manos que
pueden tener un significado - tanto en el teatro como fuera de él
- son las utilizadas por los indios de Norteamérica, por los sordos,
por los delincuentes, sólo por citar algunos de los lenguajes más
característicos. En el teatro las codificaciones más elaboradas
han sido las hindúes denominadas hastamudra, surgidas originariamente
para permitir reconocer en imágenes aisladas o en escenas narrativas,
esculpidas o pintadas, los momentos más memorables de la carrera
de Buda. Pero incluso cuando es utilizada como significado, la mano respeta
un dinamismo, variaciones, un juego de tensiones y oposiciones cuyo impacto
visual es determinante para la percepción del espectador. |
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| › Detalle de la “Crucifixión de Issenheim”de Matthias Grunewald |
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| › Posición de danza balinesa mostrada por I Made Bandem (1987). |
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| › Alumnos de la escuela Kathakali de Kerala aprenden los mudras. |
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› Ejemplos de mudras realizados con ambas manos en la danza Odissi
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LAS MANOS, SONIDO PURO O SILENCIO
Por la complejidad de su estructura anatómica,
por las posibilidades de articulación (sólo con los movimientos
de los dedos se tienen infinitas modificaciones de forma y actitud), por
sus cualidades comunicativas, la mano ha sido explotada no sólo
en el teatro: muchos ingenios fascinados por sus potencialidades han intentado
en distintas ocasiones artificiosamente una codificación de gestos
cotidianos.
En 1644 el inglés Bulwer en su Chirología - una obra bastante
avanzada para su tiempo – recogía más de doscientas
imágenes de gestos realizados con las manos tomados de la tradición
griega, romana y hebraica, con la intención de formar una lengua
comprensible para todos: primer ejemplo occidental, en la época
moderna, de superar la utilización de las manos en función
de indicación numérica.
En su Descubrimiento de la Chirología (1797), el abad español
naturalizado italiano, Vicente Requeno, estudiando a los escritores griegos
y latinos, sobre todo en los pasajes en que celebraban el antiguo arte
de la pantomima, se proponía como objetivo divulgar “un arte
perdido” y restaurar su uso: pero sus ilustraciones no superaron
un cierto gusto literario neoclásico y los dibujos incorporados
a su obra no van más allá de manos que indican números
como era propio de la tradición clasicista de los siglos XV y XVI.
En 1806 Gilbert Austin, también inglés, escribía
una Chironomía destinada a actores, bailarines y oradores públicos
para dirigirlos hacia una retórica codificada de gestos tomada
de los tratados de Quintiliano y Cicerón. Y, un año después,
Henry Siddons, hijo de la actriz Sarah Siddons, adaptaba al inglés
las Cartas sobre la mímica del alemán Engel, con la finalidad
de propiciar su utilización teatral y oratoria.
Estos son sólo algunos de los ejemplos de los intentos llevados
a cabo en Occidente por codificar los gestos y la mano, aquellos en los
que aparece de forma más explícita un interés teatral,
generalmente a nivel teórico y literario, que pocas veces influyó
sobre la práctica contemporánea. Efectivamente puede afirmarse
que, mientras en el teatro oriental el comportamiento de las manos ha
sido recreado adquiriendo valor de verdaderos símbolos significativos,
en Occidente la única codificación seria ha sido la destinada
al lenguaje de los sordomudos que usada desde tiempo inmemorial, no encontró
hasta el siglo pasado su organización definitiva incluso a nivel
de una difusión internacional.
En los últimos diez años sin embargo ha surgido un teatro
para los sordomudos: para los espectadores que no conocen su alfabeto,
este teatro puede resultar fascinante por la pura dinámica de las
manos que hablan en el silencio. Exactamente igual que cuando los occidentales
nos quedamos fascinados por los mudras hindúes sin conocer su significado.
Este ejemplo límite nos permite comprender lo que hace un momento
definíamos como el “decir” de la mano a través
de un “puro sonido”. Así como existe un dinamismo y
una jerga de la mano en la vida cotidiana, también en el teatro
es posible encontrar un equivalente que permite a las manos bien sea hablar
(transmitir palabras), bien sea ser un “puro sonido”. En este
último caso, a falta de un código preciso, tendemos a subrayar
directamente la expresividad de la mano olvidando que su aspecto está
igualmente determinado por una serie de tensiones y articulaciones que,
aunque no hayan sido fijadas, respetan sin embargo determinados principios.
Son estos principios los que dan forma a la expresividad. |
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| › Las 24 raíces mudras en el teatro Kathakali |
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| › Algunos ejemplos de formas convencionales de usar las manos en la Opera
de Pekín |
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› Manos de actores Kabuki – Japón-
› Manos
y brazos en el ballet clásico: Ilustración extraída
de Anatomía aplicada a la danza de G. Bordier (Paris, 1980). |
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“El arte secreto del actor” Diccionario de Antropología
Teatral.
Eugenio Barba - Nicola Savarese - Pags. 172-175
International School of Theatre Antrhopology – Escenología,
A.C. - México 1990 |
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