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"Sueños Rojos"

El inicio de un proceso de trabajo. La continuidad de una experimentación escénica.
1ª parte.

1-Empezar. Cada vez que, venciendo la inercia, comienzo un nuevo proceso
de dirección, lo hago motivada por alguna irrenunciable razón (1), con base intuitiva
y de manifestación gradual. Es este texto un inevitable proceso de interpretación
en la búsqueda de  lógicas internas desde dónde arrancar el viaje. Lo llamaré
la hipótesis vital inicial.

Las andanzas van convocando a una focalización de la mirada. Llaman a un zoom entre el sueño y la vigilia que configuran el horizonte de aquello que se impone como material creativo. Una única cosa se presenta con aspecto fractal y late vigorosamente cuando se pone en contacto con las realidades de los Otros, aquellos con los que hemos elegido ser compañeros de viaje. En este caso, mujeres compañeras de viaje.
El vector central indica las mismas coordenadas de siempre: identidad y pertenencia, lenguaje y silencio, memoria y herencia, lo mismo y lo diverso, presencia y finitud.
Esta vez la anécdota del viaje estará enmarcada en dos cuentos clásicos, los tradicionales Cuentos de Hadas: Las zapatillas Rojas –Andersen-  y Vassalisa –Cuento  Tradicional Ruso-. 
Pero todavía no.

2- El lenguaje. Las lenguas de señas son sistemas lingüísticos sofisticados, completos
y extraños al común de la gente que suele más bien ubicarlos como “la muleta” de los discapacitados auditivos, las personas que, en rigor,  forman parte la Comunidad Sorda.  En general se descree de su fuerza como lenguaje, sostén y tejedor de cultura; manifestación potente y de extraña belleza que remite a dimensiones con frecuencia olvidadas. Creadores como Pina Bauch o Bob Wilson lo visitaron en su expresión manual de precisiones asombrosas. Pero la lengua de señas no está sólo en las manos.

La lengua no está en las manos pero ¿…de allí viene?
En “Philosophy in the flesh” (2) , los autores, tras una larga lista de argumentos que suman a citas de otros autores, describen el proceso en que por desarrollo y sofisticación de la musculatura de la mano, el humano ha dado paso al desarrollo de su increíble cueva fonoparlante, desplegando las enormes y diversas capacidades de los órganos de fonación. La comunicación fue sostenida por las manos durante miles de años y, es posible pensar, que no se trató de una forma basada en gestos aislados como los que hoy pueden realizar los chimpancés con arduos y sistemáticos entrenamientos de estímulo-respuesta. Habría habitado en ese homínido, humano en su totalidad, un lenguaje gramatical pre-vocal.  Aquí los escribas de la Biblia y Aristóteles entre otros, pegaran el gran grito, un grito que es muy posterior a la invención del lenguaje.

Las lenguas de señas del mundo comparten todas el hecho de ser viso-gestuales y tridimensionales – omitiendo en esta descripción la cuarta dimensión, la del tiempo, que
está presente siempre en cualquier lengua y en cualquier experiencia humana- . Habitan en la totalidad y profundidad del cuerpo de quienes la hablan. Porque las lenguas de señas son idiomas con base en la columna vertebral que se despliegan en las ramificaciones nerviosas de todo el organismo, como una inmensa epidermis. Dicen que dicen que el mapeo del cerebro del que habla estos tipos de idiomas muestra una actividad intensa en ambos hemisferios. No es lo que ocurre en los que hablan oralmente. Dicen que dicen…
Una división muy general podría considerar en su descripción dos grandes aspectos: los Rasgos Manuales –RM- y los Rasgos No Manuales –RNM-.
En la Lengua de Señas Argentina –LSA- Los Rasgos Manuales –RM- están definidos por los siguientes parámetros formacionales:
C: configuración manual (hay aproximadamente treinta formas de la mano)
U: ubicación (de la configuración con respecto al cuerpo y al espacio)
O: orientación (de la palma o dedos de la mano en relación a si misma y al resto del cuerpo)
M: movimiento (de las manos, y eventualmente antebrazos y brazos. Existe una codificación de diez tipos de movimientos básicos que desencadenan por asociación otros tipos de movimiento menos frecuentes).
D: dirección (hacia donde se mueven las manos en función del cuerpo y las coordenadas espaciales).

Los Rasgos No Manuales –RNM-  son aquellos que se despliegan simultáneamente en el resto del cuerpo. Son pautas cinestésicas codificadas que también están atravesadas por los mismos parámetros de los RM. Esta codificación no está sólo sostenida en la gestualidad cultural propia de cada pueblo, sino que es la razón central por la que los sistemas señados constituyen lenguas con gramáticas completas e independientes de las lenguas orales del lugar.

Los RNM habitan la cabeza, el rostro y todas sus secciones –mejillas, mentón, boca, labios, lengua, cejas, párpados, musculatura ocular, nariz, frente, entrecejo-, torso, hombros, posiciones del torso y las piernas en relación a variables espaciales básicas. Todas las funciones comunicativas dependen de la codificación de los RNM-. Afirmar, preguntar, dudar, invitar, suponer, desear, rechazar, incluir, son parte de las funciones comunicativas que se concretan a partir de la codificación de estos rasgos no manuales. El orden morfo-sintáctico de los rasgos manuales en una oración, vale decir de manera general, el orden consecutivo de una seña tras otra,  podría permanecer bastante igual tanto en su forma afirmativa, como en la negación, en una oración dubitativa o en la interrogación. Lo esencial en cada caso es lo que el hablante codifica como Rasgos No Manuales, lo que su cuerpo hace mientras sus manos ejecutan la danza de inquietos y semánticos mudrás.

Una poética del lenguaje: Con los elementos presentes en las formas cotidianas de estas lenguas, el trabajo escénico puede partir de los mismos parámetros del orden manual y no manual,  habilitando distintas operaciones de transgresión que favorezcan la creación de estructuras desbordadas del orden lingüístico establecido. Estas intervenciones son posibles durante el trabajo en sala donde los intérpretes inician el proceso con la puesta en movimiento y en forma de estructuras lingüísticas confrontadas a variables espaciales y temporales arbitrarias. Los principios de la antropología teatral aplicados a la lengua de señas, considerada ya en este punto pauta y acción física, guían la investigación al respecto. Tamaño y ubicación dentro o fuera de escala, oposiciones y equivalencias, dilatación y omisión de aspectos relacionados a la gran iconicidad de la que habla el lingüísta Cuxac en sus originales descripciones de la Lengua de Señas Francesa. Operaciones de transposición donde el sentido original es reemplazado por una nueva asociación, imposible de construir fuera del espacio escénico constituyen el punto de partida y la brújula del viaje.
La materia prima de nuestro trabajo es esta misma codificación de los Rasgos Manuales y No Manuales desde donde podemos dar vida a nuevas estructuras, arbitrarias y artificiales, que entre otros efectos, creará un cuerpo escénico extraño y distanciado del lenguaje original que le dio vida. La tesis de lo que llamaré nuestra experimentación está lanzada.

Estado de arte. En este punto, es muy probable relacionar esta búsqueda poética dentro de lenguajes afines a la danza-teatro, al teatro visual o a la danza contemporánea. Probablemente pudiera mirarse desde alguna de estas disciplinas y sobre todo sean las experiencias previas aportadas  por ellas las que nos allanen el camino de creación. Pero es sobre todo la existencia de los teatros codificados de oriente lo que permite pensar esta búsqueda como tesis de una realidad posible, independiente de las formas no arbitrarias del arte occidental y en sintonía con la naturaleza intrínseca de las lenguas de señas.
Un trabajo que nos plantea necesidades de dos órdenes:

  1. de orden técnico en cuanto al abordaje de la lengua de señas como pura acción física no unívoca
  2. de orden político-poético para romper con formas estables y equilibradas del lenguaje que perpetúan paradigmas anquilosados sobre lo diverso y lo idéntico en el ser humano.

Entonces, personalmente, iniciar este proceso de dirección significa:

  1. descubrir y vivenciar íntimamente la anécdota que necesito contar.
  2. Presentar una línea de acción clara pero con una narrativa no definida previamente.
  3. Aportar textos disparadores glosados en LSA –Lengua de Señas Argentina.
  4. Dar consignas de trabajo a cada una de las actrices a fin de guiar la elaboración de materiales personales que establezcan una íntima relación con el tema. Lograr así empatía para poder materializar entre todas lo que será nuestro espectáculo.
  5. La codificación de RM y RNM como diccionario; lenguaje común de trabajo que unifica el criterio técnico.

Hace meses creía que iba a empezar un espectáculo para Sordos y Oyentes. Pero no empezó. Tuve que dejar ideas y deseos que ya no eran los míos, y sobre todo, conceptos envejecidos acerca de mi propia necesidad de hacer teatro. Una amiga colaboró mucho en este proceso. No lo sabe.

Vamos a empezar. Son las Sonoras hadas que se dejan ver. En mi escritorio versiones de los cuentos mezcladas con algunas ilustraciones de hadas y unos cuantos párrafos escritos con textos glosados en LSA a modo de primer acercamiento al montaje. Garabatos y fotografías. La decisión de sumergirme en las posibilidades de la lengua de señas sin preocuparme inicialmente por la comprensión de la historia, del lenguaje.  No al principio. Ya habrá tiempo para diseñar un mapa a fin de que espectador decida como recorrer el territorio del espectáculo.
No será un espectáculo para Sordos.
No será un espectáculo para Oyentes.
Deseo profundamente que sea aquello que cabalga en las entrañas de este grupo de jóvenes mujeres, sordas y oyentes, que apostamos a crear en escena una poética de nuestros sueños.

Mientras tanto, en otro lugar de mi escritorio y, sobre todo, en el cuerpo que soy, se está desplegando la lucha por la revelación de otro material, familiar y extraño a la vez, que me tiene plantada en el medio del escenario aprendiendo a cantar y bailando junto a otra actriz y cantora. Pero esta historia no me es dada en palabras de papel.
Quizá mi directora un día escriba: “Había una vez...”

Gabriela Bianco, julio 2008.

 

(1) “La razón no es literal, sino metafórica e imaginativa. No es desapasionada, sino enlazada emocionalmente”. G: Lakoff y M. Johnson en
(2) Philosophy in the Flesh, G: Lakoff y M. Johnson..

 

 

 
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